En 1925, la prensa mexicana desató la alarma social, alertando sobre la existencia de un pueblo de ciegos en la sierra de Ixtlán, en el Estado de Oaxaca, y de una enfermedad desconocida, que provocaba ceguera y el «mal morado», en el Estado de Chiapas.
En la época de la globalización, del triunfo de Internet y de las redes sociales, las fronteras se presentan a veces como reliquias de tiempos pretéritos que habría que arrojar por el sumidero de la historia.